Los fenicios, primeros mercaderes del mundo, se sirvieron del nuevo producto, descubierto a orillas del río Belus y al establecerse en nuestro litoral balear, instalaron sus hornos vidrieros durante el siglo II aC, siendo esta una de sus más valiosas aportaciones de la cultura oriental.
Vidrios Gordiola fue financiada por un comerciante catalano-aragonés llamado Gordiola sobre el año 1719. Sobre el año 1740 un hijo de Gordiola que había estudiado en Venecia, discípulo de la familia Barrovier de Murano llegaba a Mallorca para hacer cosas buenas con el vidrio. Aunque aquella sería una época difícil ya que los estudiosos no estaban interesados en desvelar secretos industriales muy costosamente logrados.
Superando todo tipo de visicitudes llegamos a la época contemporánea. En los últimos cincuenta años, el desarrollo artesanal ha sido amplio y sus vidrios están presentes en todos los continentes.
En las
Ferias de Utrech, Río, Buenos Aires, Bruselas, New York, etc. los éxitos han sido espectaculares por la originalidad de las formas y la cromática de sus colores.
Gordiola, en los últimos lustros ha impuesto su línea en la vidriería europea y es así, que al encontrarnos de viaje, ya sea en París, Londres o en New York, se deleitan en especial los mallorquines, frente al escaparate de una gran "boutique" al tropezarse con el verde y dorado colorido de una exhibición de vidrios de Mallorca