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Introducción | Orígenes | Campanario | Museo | Vídeos
Forma parte de la vida y las costumbres, son elementos diferentes y diferenciadores de otras villas y culturas. Bajo sus techos y entre sus piedras se encierra la historia con sus triunfos, sus adversidades y su vida cotidiana.
La primera señal de identidad de la Palma monumental es la catedral. Situada sobre un montículo, si ahora su imagen no se deja ver sobre un espejo del mar, si continua ejerciendo una atracción irresistible por lo estilizado de su volumen y sobre todo la luz interior que la envuelve entre claros y sombras, conjugado entre los alegres colores de sus enormes vitrales expuestos al sol mediterráneo.
Así lo han visto y experimentado todos aquellos que la han visitado, que han penetrado en su seno, ya fuera para participar en el culto, para admirarla o simplemente para disfrutar de un tiempo y un espacio.
Juego de luz y formas que, durante muchas horas, experimentó Joan Miró como fuente de creación para sus famosas constelaciones.
Quien no quiera ser menos que estos insignes personajes puede disfrutar de ella cuando lo desee, pero si le interesa adentrarse en su historia y ver más de cerca sus recónditos lugares, pregunte al sacristán, le informara de cómo poder asistir a una visita comentada.
El Rosetón
Si alzamos la vista, lo primero que nos llama la atención es el gran rosetón que preside todo el edificio.
Es el mas grande del mundo gótico. Tiene 11,5 metros de diámetro . Lo integran 1.236 cristales y en el se dibuja la estrella de David. Ha tenido que ser repuesto en tres ocasiones, la ultima tras caer una bomba en La Almudaina durante la guerra civil. Y siempre ha costado 10 años arreglarlo.
Como por arte de magia y del sol, dos veces al año el interior de la fachada principal de la catedral dibuja en su seno dos rosetones , uno de cristal y otro de ilusión. A mediados de noviembre y en los primeros días de febrero son los momentos en que se pueden apreciar este efecto si el tiempo lo permite. La hora, antes de las ocho de la mañana. Durante unos segundos los 1.236 cristales del rosetón mayor depositan su luz y color sobre el muro opuesto ofreciendo un espectáculo único y efímero a los ojos y los sentidos humanos.
> Fotografía 360º Jardines Catedral de Palma de Mallorca

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