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“In Vino Veritas” – Vino y Mallorca
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por Tommy Ferragut – “In Vino Veritas”

Estando disfrutando de uno de mis sitios favoritos de la isla, el Hotel Maricel, me encontraba en su maravillosa terraza bajo los pórticos mirando al mar cuando un camarero me pidió que quería tomar y le pedí una copa de vino blanco mallorquín, el camarero se retiro y la sorpresa fue cuando uno de los clientes de este maravilloso Hotel me pidió con voz sorprendido. “¿Hay vino Mallorquín?”- “Por supuesto caballero y muy muy buenos”. Entramos juntos en una animada conversación sobre el vino mallorquín y poco a poco le fui descubriendo este secreto de la Isla junto a una pequeña cata improvisada ayudados por el Sumiller del Hotel Maricel.

El idilio del Vino y Mallorca ya hay constancias de los siglos VII y VI a. C., tiempos a que pertenecen multitud de vasos y otros recipientes de barro, que eran empleados para la comercialización de vino dentro del Mar Mediterráneo. Pero no fue hasta la época de ocupación romana que se introdujo la viña y se desarrolló su cultivo en Mallorca. El año 123 a. C., la isla fue conquistada por el ejército a las órdenes de Quinto Cecilio Metelo y dio lugar a un periodo de más de mil años en que la isla estuvo sometida a la dominación romana.

En esta época, el vino alcanzó un valor único en Mallorca y la actividad vitivinícola una importancia destacada. Así, ya en el siglo I aC, el historiador romano CayoPlinio el Viejo citaba en su libro “Naturalis Historia”: “…los vinos baleáricos se comparan con los mejores de Italia”.

En el año 903, los árabes conquistaron Mallorca y se inició un periodo de más de trescientos años en que el poder de la isla estuvo sometido a la cultura coránica. A pesar de sus prohibiciones, el cultivo de la viña continuó, incluso aplicando los sofisticados sistemas de regadío inventados por los árabes. Existen datos que indican que, así y todo, en esta época se consumía vino.

En 1229, las tropas de Jaime I devuelven Mallorca al reino cristiano. Una de las medidas tomadas por el rey fue la concesión de licencias para el cultivo de viñas en Bunyola, Campos, Felanitx, Manacor, Porreres y Valldemossa. Este retorno a la actividad vitivinícola supuso la transformación de toda una sociedad, que se liberaba de la prohibición islámica del consumo de vino.

Entre los siglos XIV y XVIII, la producción de vino mallorquín fue próspera y la actividad vitivinícola se convirtió en una de las principales actividades económicas de los habitantes, dando lugar incluso al inicio de un importante comercio marítimo de los vinos de la zona.

Durante la primera mitad del siglo XIX, los cultivos de uva fueron afectados por dos plagas, primero la del pulgón y después la de “oidium”, que provocaron una reducción de la superficie cultivada. En cambio, la plaga de filoxera que sufrió Francia en el año 1862, que motivó la urgente demanda de uva, mostos y vinos por parte de los vinateros franceses, estimuló la rápida replantación de las viñas en Mallorca y se produjo, entre los años 1865 y 1890, el periodo de máximo esplendor del cultivo de uva y producción de vino en la isla. Eran tan importantes los movimientos desde los puertos de Palma, Portocolom y Alcúdia hacia Francia, que hasta se crearon empresas de transporte marítimo dedicadas exclusivamente a las exportaciones de vinos.

El año 1891 apareció la filoxera en Mallorca y, con su gran capacitat de reproducción, provocó un efecto fulminante para las viñas de Mallorca. Las exportaciones quedaron paralizadas y el cultivo de la viña en la isla devastado. Como consecuencia, se produjo una sustitución del cultivo de la viña, principalmente por el del almendro, y una reducción de la producción de vino, que quedó limitada a una pequeña cantidad, insuficiente para cubrir el consumo interior y que creó la obligación de importar vinos foráneos.

A principios del siglo XX se llevó a cabo una lenta repoblación de las viñas en Mallorca. Ara bien, durante las décadas de los 30 y los 40, el cultivo de uva volvió a sufrir un retroceso, debido a la Guerra Civil Española y la posterior necesidad de obtener otros productos agrícolas. A partir de los años 60, el desarrollo turístico propició que, por un lado, los hijos de muchos vinateros mallorquines abandonasen el negocio del vino (para invertir en la hostelería y la construcción) y, por otro lado, que se incrementara el consumo de vinos peninsulares, principalmente vinos a granel mucho más baratos.

A pesar de todo esto, en la década de los años 90 se produjo una reactivación del sector, gracias al esfuerzo de los viticultores y vinicultores de la isla, que lucharon especialmente por obtener una mejora de la calidad del producto final. La mayor atención y cuidado de los cultivos, así como la renovación tecnológica de las bodegas, hicieron de este periodo uno de los mejores momentos del sector en Mallorca.

En el año 2007 se publica la Orden de la consejera de Agricultura y Pesca de 13 de abril, por la cual se reconoce y se regula la indicación geográfica “Mallorca” para los vinos con derecho a la mención tradicional “vino de la tierra” producidos en la isla de Mallorca. La etiqueta debe de poner “Vinos de la Tierra de Mallorca” con un nº de serie.

Los vinos blancos procedentes de las variedades (Prensal (moll), Chardonnay, Macabeo, Malvasía, Moscatel de Alejandría, Moscatel de grano menudo, Parellada, Riesling, Sauvignonblanc) son de color amarillo pálido a dorado; aromáticos, predominando los aromas frutales y/o forales; equilibrados, amplios y frescos.

Los vinos tintos (Callet, Manto negro, Cabernetsauvignon, Fogoneu, Merlot, Monastrell, Syrah, Tempranillo y Pinotnoir) son de capa elevada, con aroma potente y ricos en taninos. La fase aromática se caracteriza por la presencia de frutas rojas. En boca son redondos y con cuerpo.

Los vinos rosados, tan en boga actualmente, son de color rosa pálido a rosa anaranjado, brillantes y transparentes, con predominio de los aromas primarios.


Foto: Festa des Vermar Binissalem

Hay varias maneras para descubrir el vino mallorquín, una que cuenta con los mas adeptos es la Fira del Vi de Pollença, luego las presentaciones que hacen las diferentes Denominaciones de Origen o la Asociación de Petits Cellers de Mallorca, llegando a un restaurante y pedir vino de la isla dejando se asesorar por un sumellier y como no Emulando a la Película “Entre Copas” y haciendo una de las múltiples Rutas Vinícolas de la Isla acompañados con una ruta gastronómica.

Los vinos Mallorquines es esta ultima década han sido mas laureados, igualando los datos de producción, que muchas otras afamadas zonas vinícolas de España. Los Vino de la Isla esta asociados en 2 Denominaciones de Origen y una Asociación.

D.O. Binissalem: www.binissalemdo.com

D.O. Pla i Llevant: www.plaillevantmallorca.es

Asociación de PetitsCellers: www.petitscellers.es

Después de una larga y extensa explicación de como poder descubrir la isla mediante uno de sus mejores secretos el Vino isleño, días después el cliente del Hotel, me escribió un email comentandome que durante su estancia en la isla había disfrutado de descubrir otra Mallorca y todo ello con un maridaje increible de caldos isleños.
Les animo a que se adentren a descubrir nuestros vinos y podrán a su vez descubrir esa otra isla. “IN VINO VERITAS”

por Tommy Ferragut

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